Friday, October 29, 2010


YA ESTÁBAMOS...


Ya estábamos buscando la quimera.

Parecíamos monos encasillados,

frágiles bolsas de plástico al viento.

Vítores de prededores

en la cima plateada del ocaso

(porque hay mucha gente buscando la desdicha).

Sin ruinas ni recuerdos,

vago entre mármoles, finjo desiertos áureos...

Si la noche es un caleidoscopio

y las nubes solo humedad en gajos,

el cielo es la medida de nuestras alegrías.

Friday, October 01, 2010

NO HAY SILENCIO, SOLO OÍDOS DISTRAÍDOS...


El blog del DUETO DIVAGUES está de vuelta.

O en realidad nunca estuvo.

Paradoja del artista: la obra por más que exista, si no hay un "otro" viendo, oyendo, disfrutando o simplemente contemplando, ya no está, se desvanece en el aire.

En éste caso, en la web.

Vaya pues la invitación masiva a sumergirse en este hermoso divague.

Tuesday, November 01, 2005

MANIFIESTO DIVAGUE: “LECCIONES PARA EVITAR SER GENIOS”


Comenzaremos aquí con una breve declaración:
Practicamos lo artístico, en todas sus formas, sin declamación ni falsos escrúpulos.
Como alguna vez fue: algo natural, de todos y de todos los días. Ni la postura snob del que lo hace un hobby, ni la alienación afectada del que convierte su vida entera en arte. Pensamos que la vida es mucho más que eso. Y el arte también. Pero dejemos atrás lo que no somos. Más en concreto, en positivo, quienes componemos este dueto, tenemos ciertas afirmaciones misteriosamente coincidentes aunque no consensuadas. Veamos.

Primero: fingimos conocer y dominar los arcanos de la técnica creativa y nos postulamos, patética y asombrosamente, ajenos de estilos y escuelas. Libres, por consiguiente, para usurpar.

Segundo: estéticamente, aborrecemos de lo íntegro e incluso de lo comprometido. Nos parecen poses. Y entendemos el arte como movimiento, un danza de felicidad primigénea. No decimos que así debiera ser para todos: no existe el arte, ni artistas, sino hombres y está bien: defendamos la diversidad, la libertad.
Porque lo opuesto, o mejor, lo diferente, es lo que nos da contorno y nos define. Aún a nosotros, seres tan ambiguos y contradictorios, tan propensos a la traición de los grandes ideales como a la defensa acérrima de nimiedades. Es que no nos da vergüenza decirlo: somos seres humanos. La tentación divina ya no nos tienta. Estamos bien así.
Simplemente, y para adelantarnos a los eventualmente ingeniosos argumentos de la crítica destructiva, nos vemos como el niño que rompe a patadas el castillo de arena que acaba de construir con sus propias manos.
¿Será simple cinismo? Demasiado fácil.